Hoy en muchas partes del mundo se celebra el Día de los Enamorados o el Día del Amor y la Amistad.
Por mi ciudad veo por todos lados corazones, chocolates y flores.
Así es que me entró la curiosidad y me puse a investigar sobre el origen de esta fiesta. Siempre me gusta preguntarme qué se esconde detrás.
¡Lo que descubrí, no me lo esperaba para nada!
👉 Si prefieres ver la versión en video de este artículo, haz clic aquí
Sé que me salgo un poco de mis temas habituales (embarazo, parto, puerperio, maternidad) pero es que siempre me parece interesante saber de dónde venimos y por qué hacemos lo que hacemos. Y además, lo que descubrí tiene mucho que ver con cómo vivimos la maternidad actualmente.
La historia oficial cuenta que el Día San Valentin es una fiesta de origen católico, en honor a Valentín de Roma. Aparentemente, este Valentín casaba a soldados con sus prometidas en las mazmorras de las cárceles del Imperio.
Según una versión, en esa época los soldados tenían prohibido casarse porque se consideraba que una vez casados eran menos aptos para la guerra. Otra versión dice que Valentín los casaba de acuerdo a los votos cristianos, y en esa época el cristianismo estaba prohibido.
En cualquier caso, al enterarse de lo que Valentin estaba haciendo, el emperador lo mandó ejecutar y fue decapitado un 14 de febrero.
Ahora bien, en el Imperio Romano, entre el 13 y el 15 de febrero durante siglos se celebraron las llamadas fiestas lupercales, que en realidad tienen un origen muy anterior a Roma, y de hecho, diferentes autores, ya en aquella época, tenían distintas teorías sobre su origen.
Eran fiestas que hoy llamaríamos “paganas”, en honor al dios Luperco o dios Pan. Estas festividades estaban consagradas a la fertilidad. En una gruta sagrada, unos sacerdotes llamados “lupercos” sacrificaban a un perro o cabra (según las versiones) y con sus pieles hacían látigos. Después, bajaban desnudos en procesión y azotaban con esos látigos a todos los que encontraran por su camino para purificarlos. Según la tradición, participar en esta ceremonia a los hombres, les aumentaba su sexualidad, a las mujeres les aseguraba su fertilidad y a las embarazadas un buen parto. Una vez que todos llegaban a la ciudad, se hacía una fiesta enorme que creo que no hace falta que diga cómo terminaba…
Una vez que la Iglesia Católica se estableció como religión oficial en Roma, buscó la eliminación de las fiestas lupercales. Pero la iglesia sabía perfectamente que intentar eliminar y luchar contra algo algo sólo lo hace más fuerte, por lo cual utilizó la imagen de San Valentín para edulcorar este festejo. Así, de a poco las fiestas lupercales se fueron reduciendo hasta desaparecer y caer en el olvido.
Este es un claro ejemplo de cómo de a poco a través de la historia se van separando y oponiendo los conceptos de reproducción y fertilidad por un lado, y amor romántico, por el otro. Se va asociando a la fertilidad con algo sucio, prohibido, y se coloca al amor romántico como el valor máximo al cual todos deberíamos aspirar.
Algo parecido le ocurrió a este dios Pan, que ya mencioné. Como dije antes, si prohibimos o negamos algo lo único que logramos es que se fortalezca. Entonces la Iglesia católica tomó la imagen del dios Pan y la convirtió en un gran enemigo que hoy todos conocemos. Si observas las imágenes del Dios Pan, como la que tienes en este artículo, te darás cuenta en seguida a qué enemigo me refiero. Pero no me voy a extender demasiado aquí, ya que esta es otra historia.
El Día de San Valentin es sólo un ejemplo más de una festividad pagana que la Iglesia Católica “maquilló” para incorporarla a su credo.
Creo que detrás de tanto "maquillaje" hay una verdad más cruda, tanto o más humana, y es una verdad a la que me parece importante acceder en algún momento de nuestro viaje de la maternidad.

HOLA, SOY LETICIA IBORRA
Soy Leticia Iborra, mamá y terapeuta holística especializada en acompañar las grandes transiciones de la maternidad. Ser madre transformó mi vida, mi camino profesional y mi forma de comprender la energía que nos sostiene.
Soy Psicóloga, y estoy especializada en Psicología Perinatal, que es todo lo referido a la búsqueda de un embarazo, el embarazo, el parto y el posparto.
También soy doula y asesora de lactancia. Es para mí un honor acompañar a las mujeres en uno de los momentos más sensibles y poderosos de sus vidas.
A esta base profesional sumo mi formación en mindfulness (consciencia plena), Reiki Usui, Registros Akáshicos y otras herramientas de sanación energética que integro de manera respetuosa, profunda y coherente.
Mi misión es acompañarte a vivir tu embarazo y maternidad como un proceso de evolución personal: sanador, empoderador y auténtico. Un camino para reconectar contigo, liberar lo que pesa y abrir espacio a una versión más alineada y luminosa de ti misma.

Regálate una pausa para sentir, vivir y conectar con tu bebé
¡Deja de vivir tu embarazo como una lista de tareas pendientes y empieza a disfrutar de esta aventura!
El diario de embarazo consciente te ayudará a conectar contigo misma, liberar miedos y fortalecer tu vínculo con tu bebé.